Pensemos en la cadena de abastecimiento

Por: Lic. Raúl Garreta

Siempre tratamos de ser mejores, de hacer bien las cosas, ser más eficientes en la utilización de recursos y en el manejo de los tiempos. Esa es nuestra esencia, y allá vamos.

En las organizaciones sabemos que ocurre lo mismo y es una demanda continua el hecho de ser más productivos, de lograr más, a menor costo.

No obstante ello, y salvo en contadas excepciones, la tendencia hasta hace unos pocos años, era mirarnos a nosotros mismos en nuestra empresa, considerarnos un sub-sistema de estudio y tratar de ver como resolvemos los problemas que tenemos. Problemas que podemos manejar más cómodamente porque dependen de nosotros y de nuestra organización.

Tendemos a pensar, que las cosas deben resolverse de una forma determinada, aunque cada tanto aparezca por ahí una frase o concepto muy simple y nos decimos “¿Cómo no me di cuenta de esto?”.

Sobre este tipo de cosas hay innumerables ejemplos y solo por citar uno del ámbito logístico diría: ¿Qué sería de algunas industrias, si no hubiesen trabajado en conceptos de reducción drástica de inventarios? ¿Es la filosofía del “Justo a Tiempo” la idea salvadora que permite administrar mejor los flujos de los materiales y componentes de un producto como por ejemplo, un auto? Si pensamos cómo eran las cosas hasta la década de los años 70, deberíamos decir que este concepto es realmente importante; ¿pero cómo no surgió antes?

Siguiendo el mismo razonamiento y observando cosas cotidianas, ¿por qué un proveedor de lácteos trabaja con pocos días de stock? ¿Por qué las grandes industrias panificadoras o de galletitas trabajan con solo 2 días de harina en sus enormes silos? ¿Por qué los diarios se imprimen todos los días y no existe el inventario? Bueno, más allá de la trivialidad de las respuestas, tal vez nosotros podamos buscar algo distinto desde nuestra función en logística, por ejemplo, para bajar los inventarios.

Lo cierto es que si logramos abrir un poco la mente al cambio, nos vamos a encontrar que hay mucho por hacer sabiendo que en estos tiempos contamos con algo muy importante, “el desarrollo  de la tecnología informática y las comunicaciones”. Los medios están, las herramientas están, y seguramente lo haremos mejor desde una óptica de procesos integrados, trabajando en equipo con nuestros proveedores y clientes. Si al problema lo atacamos en conjunto, seguramente tendremos una mejor solución para todos.

Cada parte debe aportar su experiencia y conocimiento. ¿Para qué me voy a poner yo a desarrollar cajas de cartón para envasar mis productos si yo no soy experto en eso? Un proveedor de cajas seguramente lo puede hacer mejor.  ¿Por qué no puedo ayudar a mi cliente en reponer en forma más eficiente los artículos que ha vendido? Si puedo ver las ventas de mis productos, podría manejarle mejor la reposición.

Conclusión

Las cosas han ido cambiando y ya no alcanza con mirarnos el ombligo. Desde la óptica de la logística, el concepto de gestionar la cadena de abastecimiento con nuestros proveedores y nuestros clientes, se ha convertido en algo superador y aunque el concepto apareció hace ya más de 15 años, es como que nos cuesta incorporarlo.

Quiero compartir esta frase:

Cuando trabajamos en los procesos propios, dentro de nuestra empresa, estamos buscando la eficiencia. Pero si el enfoque son los procesos extendidos a nuestros proveedores y nuestros clientes, según Hammer estaríamos hablando de “super-eficiencia”.

Por lo tanto, manos a la obra, pensemos en “super-eficiencia”. Seguramente vamos a reducir más costos y mejorar aún más el nivel de servicio a nuestros clientes si trabajamos juntos y podemos sacar más provecho ello. Es más, muchos de nuestros clientes nos lo están exigiendo y además muchos de nuestros proveedores vienen con propuestas superadoras a las tradicionales o ya conocidas para trabajar en conjunto.

En este nuevo escenario aflora la necesidad de la planificación integrada cliente-proveedor. Pero ¿cómo hago para integrarme con todos mis proveedores y todos mis clientes?  La respuesta por ahora es focalizarnos en aquellos que entienden este concepto y están dispuestos a aplicarlo con nosotros. Empecemos por 1 proveedor y por 1 cliente. Aprendamos de la experiencia y seguramente podremos replicarla en otros casos.

La tecnología está a nuestro alcance, con lo cual ese no debe ser el problema. Recordemos que en logística es mejor y más barato mover información que containers, pallets o bultos; el movimiento físico se hace cuando sabemos que la acción es certera y adecuada.

Finalmente, pareciera que lo más difícil de lograr está en nosotros mismos, está en la capacidad de ver de otra forma lo que siempre hicimos, está en poder romper con ciertos paradigmas para poder sumarnos al  “Supply Chain Management”.

SOBRE EL AUTOR
El Sr. Raúl Garreta es socio de Tecnologística Consultores SA, licenciado en Análisis de Sistemas, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Tiene una extensa trayectoria en empresas nacionales y multinacionales como Kraft Foods International, Nabisco, Canale S.A. y Molinos Rio de la Plata, en las cuales ocupó puestos gerenciales, liderando las áreas de compras, planeamiento, abastecimiento y logística.

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